Comenzamos nuestro quinto día en el Camino de Santiago. Esta etapa fue desde Pontevedra hasta Caldas de Reis, unos 22 kilómetros aproximadamente.

Este día lo comenzamos pronto, ya que se unían al viaje 2 peregrinos más, que llegaban directos de Madrid. Salimos por lo tanto desde la estación de tren, que como ya comentamos está al lado del albergue público.

Salimos de la estación de autobuses y nos dirigimos por la Rua Gorgullón, luego cogimos la Rúa da Virxe do Camiño hasta girar a la izquierda en la Rúa Sagasta, dirección rúa Padre Amoedo Carballo. Ésta calle nos lleva hasta el puente que cruza el río Lérez.

Este trayecto la verdad que fue en general muy agradable y facilito. Durante bastante tiempo caminábamos al lado de un río, que es algo bueno, ya que suele haber más vegetación y hace más bonito el paisaje.

En este tramo tuvimos que caminar y cruzar por unas vías de tren durante unos kilómetros. No sé si están activas o no estas vías, ya que durante nuestro paso no nos cruzamos con ningún tren.

Tras pasar el pueblo de A Seca fuimos a dar a la carretera, y en ese tramo nos indicaron que merecía la pena ir a ver las cascadas del Río Barosa (en la localidad de Barro). Y es que para verlas hay que desviarse un poco, pero son sólo unos 5 minutos andando.

En esta cascada hay otra ruta que dura unas 2 horas. Nosotros no la hicimos porque llevábamos nuestras mochilas (que más de una pesaba más de 10kg) y no queríamos desviarnos mucho del camino.

Pero a pesar de no hacer la ruta, se ve perfectamente estas cascadas. De hecho aprovechamos para descansar y poner los pies en remojo.

Después de este descanso bien merecido nos pusimos en marcha de nuevo, para continuar hacia Caldas de Reis. En este tramo al principio caminamos por el arcén de la carretera, para luego meternos a la izquierda de nuevo a un camino paralelo, más o menos a la altura de O Ameal.
Pasamos por pueblos como Souto, donde fuimos a dar a una rotonda con un árbol, en la cual hay una fuente donde podéis aprovechar a rellenar vuestras cantimploras. En este punto, por si surge alguna duda, hay que continuar recto, metiéndose entre la casa que queda a la derecha y a la izquierda un parque infantil.

Pasado este pueblo y después de 1 kilómetro, más o menos, volveremos a incorporarnos a la carretera, y tras caminar unos 800 metros ya entramos en Caldas de Reis.

El Albergue

En esta ocasión nos alojamos en el Albergue O Cruceiro, situado en la calle Juan Fuentes 44. Está muy bien y lo recomiendo, ya que realmente es parte de un hotel (que tiene el mismo nombre) pero que han convertido parte en albergue. Las habitaciones por lo tanto son típicas de hotel pero con literas.
Hay disponibles habitaciones desde 2 plazas hasta 6. Esto está bien ya que nosotros, por ejemplo, pudimos dormir todos que viajamos (6 personas) en una misma habitación.
No tiene horario de apertura ni de cierre, y el precio ronda entre los 10 euros (12 euros en julio y agosto) en habitaciones de 4 y 6 plazas y 12,50 euros (15 euros en julio y agosto) en habitaciones de 2 plazas.

Este albergue también tiene lavadora y secadora de pago, resguardo para bicicletas, wifi y ordenador con acceso a internet.

También tiene bar-restaurante, en el cual nosotros desayunamos al día siguiente antes de salir hacia Padrón, la antesala de Santiago de Compostela.