Con la idea de hacer una ruta por Ordesa y buscando alojamiento en los alrededores fuimos a dar con el pueblo de Oliván.
Este pueblo es sin duda muy acogedor, y si lo que quieres es desconectar y tener un fin de semana rural no lo descartes, porque desde luego te agradará.

Descubrimos este pueblo a través de Toprural, donde aparece la casa Isabalé. Finalmente a nosotros nos alquilaron otra, la Casa Azón, pero que es casi igual. Tiene 2 habitaciones dobles (una con cama de matrimonio y otra con dos camas individuales) y un sofá cama en el salón.

La casa está perfectamente equipada, tiene de todo, y la calefacción funciona a la perfección. Y los dueños son muy majos y ofrecen mucha confianza. Nos indicaron muy bien como llegar hasta el pueblo, y una vez casi a la entrada quedamos con el dueño, Javier, que nos llevó hasta la casa.

Las vistas desde el salón-comedor son preciosas. Desde luego es para disfrutar de la casa en un puente, ya que puede que en un fin de semana se quede corto de tiempo. Sobre todo porque ofrece muchas posibilidades de senderismo; desde ir al Valle de Ordesa (que está muy cerca), hasta visitar pueblos abandonados.

Entre estos pueblos nosotros tuvimos tiempo de visitar uno de ellos, el pueblo de Susín. Pero también se puede visitar otros como Ainielle, que nosotros lo dejamos pendiente para otra visita.

Y desde luego, a destacar de Oliván, a parte de su tranquilidad, es la Iglesia de San Martín, que si ya de día llama la atención con su cementerio justo debajo, de noche no tiene ningún desperdicio ya que la dejan iluminada y merece la pena salir a dar un paseo para verla. Y si ya camináis un poquito más, alejándoos de las luces del pueblo (no se tarda nada, ya que es bastante pequeño) podréis disfrutar del cielo estrellado, es espectacular.